sábado, 20 de agosto de 2011

ARTE: El auténtico Pedro Azabache

Por Jorge Horna
En este espacio preferentemente publicamos temas relacionados con escritores y artistas de nuestra provincia, Celendín; sin embargo, hacemos hoy una excepción. Nos referimos a uno de los pintores cuyas obras representan aspectos genuinos de la identidad peruana: Pedro Azabache, que a sus 93 años continúa imperturbable agasajando nuestro espíritu con su maravilloso arte (NdlR).

MUESTRA ANTOLÓGICA DE PEDRO AZABACHE

“El último eslabón indigenista”, es la frase con la que el diario La República titula la reseña sobre la exposición del artista de Moche, Pedro Azabache, inaugurada el jueves 11 de agosto de este año en la Sala del Centro Cultural Inca Garcilaso (Ministerio de RREE).
Al amplio recinto (jirón Ucayali 391 – Lima) asistieron críticos de arte, escritores, poetas, estetas, los generosos poseedores de las colecciones particulares de los cuadros cedidos para la exposición.

Pedro Azabache en su casa en la campiña de Moche (Trujillo).

Pedro Azabache nació en el distrito de Moche, Trujillo (La Libertad) el año 1918. Ha participado en muestras colectivas e individuales en Canadá, Francia,, Bélgica, Italia, España, EEUU; y en muchas exposiciones en Trujillo, Lima, Andahuaylas y otras ciudades.

"Calle de pueblo con música"

El justo reconocimiento al pintor mochero es abundante; los más distinguidos: Medalla de Oro de la ciudad de Trujillo (1992), Gran Oficial por el gobierno peruano (1996), Hombre del año por la Municipalidad de Moche, (2007), Medalla de Honor por el Congreso de la República (2008).

"Devoción a San Isidro Labrador".

El crítico de arte Eduardo Wuffarden, opina sobre los óleos de Pedro Azabache:

“Pedro Azabache es, con toda certeza, el decano de los pintores peruanos y el último representante original de la escuela indigenista liderada por José Sabogal, uno de los movimientos más influyentes del siglo anterior. Impermeable a las nuevas corrientes y ajeno a toda influencia foránea, Azabache permanece hoy sorprendentemente activo y fiel a ese legado, alternando como siempre en el cultivo de la tierra con el registro pictórico de su entorno. Nunca ha dejado de habitar en Moche, a las afueras de Trujillo, un pueblo agrícola repleto de huacas milenarias y atravesado por acequias de regadío, en el cual nació hace noventa y tres años, donde todos conocen su modesta casa-taller y admiran en él, con orgullo compartido, al más ilustre de sus vecinos. (…)

"Mi Madre" - Moche.

Pero sin duda la familiaridad del pintor con los tipos moches es lo primero que salta a la vista al recorrer esa galería de personajes lugareños (…) De ahí que en su obra reciente se perciba un marcado predominio de la memoria sobre la descripción (…) que suelen erigirse ante nuestra mirada como escenarios de evocación, donde el pintor intenta captar costumbres y modos de vida desaparecidos, con evidente añoranza (…)”.