lunes, 23 de febrero de 2009

POESÍA: Honrando a la Poeta

Cuando la poeta celendina Antonieta Inga del Cuadro publicó su libro Otra Armonía Todo (Lima, 2006), recibió emotivos comentarios de sus amigos, en particular de sus paisanos contemporáneos, quienes reconocieron sus "versos de fina estructura, de belleza tierna, excelsos", según palabras de Manuel Sánchez Aliaga.
Jorge Wilson Izquierdo y Manuel Sánchez Aliaga, radicados desde siempre en Celendín, al leer los poemas de Antonieta, sintieron en sus espíritus el eco que inquieta sentimientos, lo que les impulsó a escribir unos versos dedicados a la poeta.
En cartas enviadas a Antonieta -aún por el correo tradicional, en sobre, con estampillas y entregadas por diligente mensajero- Manuel y Jorge Wilson tallaron estos poemas:

POEMA
Con sincera emoción para Antonieta

Bella tú, bellos tus versos.
Profundo tu pensamiento
en la profundidad de tu alma.
Tu poética expresión
de raíces hondas, sabias,
florecida de belleza
se alza ramificada
abarcando parte y todo.
Lo explícito no tocado
toca implícito todo.
En todos tus versos , tú,
toda la belleza:
Tú.

Siempre tuyo

Mime
Celendín, noviembre de 2006


SER Y ESTAR
Para Antonieta Inga

Pétrea fijeza va mucho más allá
al húmedo de lluvia o a la flor.
Al gorjeo andino que abierto se da
a los pececillos de giro avizor...

forman un cáliz sus manos delgadas
blonda esfera/ pena idos tiempos.
Y en su ¡Oh! más distante hoyadas
son almas y rosa de los vientos...

moras ideal en qué región ignota
bebiendo en una fuente su costado
el curso de una ausencia sin final

melancolían sus versos cada nota
algo que si bien no será cantado
orará en sus pestañas lo invernal...

Afectuosamente
Jorge Wilson
Celendín, abril de 2007

domingo, 15 de febrero de 2009

LETRAS: Conmovedor hallazgo


EL EVANGELIO DE SÁNCHEZ INFANTE
Por Jorge Horna
Con Jorge Roncal Rodríguez, editor, difusor e impulsor de la literatura escrita en los lugares más apartados de la patria, había conversado de mi interés por los escritores celendinos de todos los tiempos. Cierto día, con el entusiasmo de siempre, me alcanza un documento que él guardaba con esmero en sus archivos: Reflexiones, Cuadernos de Cultura y Crítica, No. 2, publicado en Lima en junio de 1992, cuyo consejo editorial estuvo conformado por los celendinos César Sánchez Medina, Otto Díaz Mori y César Aliaga Díaz.
En esta modesta revista hay una importante nota de César Aliaga Díaz y el conmovedor canto épico de David Sánchez Infante, que transcribo textualmente abajo. Dice la nota:

"Recuperamos para nuestra época este peculiar Nuevo Evangelio de Celendín, valioso no sólo por su forma literaria, sino por su contenido. Esencial, en nuestra opinión, para conocer el pensamiento social de nuestro pueblo.
Su autor, David Sánchez Infante, expresa una profunda fe igualitaria y libertaria (debido a su formación gonzalespradista) y resume en este canto antigamonalista, escrito entre 1929 y 1930 con motivo de una recuperación de tierras comunales por el pueblo de Celendín, el espíritu de una generación de hombres e ideas que se reunieron en "Integridad", órgano mensual del Centro Social Celendón (1926 - 1930)
Acerquémonos, pues, a este canto, cuya forma y fuerza expresiva recuerda las poderosas voces de los profetas bíblicos más cercanos al sufrimiento y esperanzas de su pueblo, Zacarías por ejemplo."

EL NUEVO EVANGELIO DE CELENDÍN (*)
Por David Sánchez Infante

GÉNESIS

Capítulo I
1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra y cuanto existe.
2. Y vio Dios que los cielos y la tierra y cuanto existe eran buenos.
3. Entonces dijo al hombre: todos los hombres sois hermanos.
4. Yo soy el padre y cuanto he creado es para vosotros.
(...)

Capítulo II
1. Así los hombres comenzaron a usufructuar la tierra.
2. Al principiop eran pocos y pocas sus necesidades.
3. Y la tierra sin cultivo ninguno, les brindaba el sustento.
4. Era la tierra un paraíso porque la tierra era de todos. (...)

Capítulo III
1. Y conoció Caín a la injusticia y ésta concibió y parió a los reyes, a los caballeros feudales, a los gamonales y, en general, a todos los detentadores de la tierra.
2. Y la tierra en poder de unos cuantos fue convertida en escenario de mil expoliaciones.
3. Los débiles fueron soguzgados y esclavizados.
4. Los débiles tuvieron que cultivar la tierra con el sudor de su frente para la felicidad, ocio y provecho de los detentadores. (...)

LOS REDENTORES
1. Empero estaba escrito que de la Justicia nacerían los que debían quebrantar la cabeza de la Ambición y su prole.
2. Y en el curso de los siglos ellos nacieron en diversos puntos del globo.
3. Abiertos los ojos a la vida la hallaron injusta y trataron de mejorarla.
4. Y esos hombres fueron el Verbo y el Verbo fue Acción. (...)

APOCALIPSIS
1. El libro de los siete libros ha sido abierto.
2. Se acercan los días del Señor, que son de paz, armonía, de amor.
3. Pero antes tendrá que enrojecerse el Sol y la Luna como en el país del Hielo o el país del Trópico.
5. Antes tendrán que ser crucificados, perseguidos y calumniados muchos Jesús. (...)

FINAL
1. Desde hace algunos días trataba de escribir "El levantamiento de los comuneros de Celendín".
3. Es que pensaba a la vez en mi propio destino y el destino del pueblo al que he ofrecido mi concurso en esta hora de prueba.
4. Y ya todo lo daba por perdido cuando he aquí que oigo una voz dentro de mí mismo que me dice ¡Escribe!
9. I escuchando esa voz misericordiosa he escrito a vuela pluma. I he aquí como ha nacido este nuevo evangelio para el pueblo que amo: Celendín. (...)

(*) Por razones estrictamente de edición, presentamos fragmentos.

sábado, 31 de enero de 2009

LIBROS: La novela peruana y la guerra interna

NARRADORES PERUANOS DE PESO ESCRIBEN SOBRE LA VIOLENCIA
Como no podía dejar de ser, los narradores peruanos de peso finalmente comienzan a dar a conocer obras en las que abordan el periodo de la guerra interna, tema que en los últimos tiempos había sido tratado, muy desigualmente, por escritores más jóvenes.
Nos llega una noticia que suscita en nosotros una gran expectativa, compartida por muchos, estamos seguros. En la Feria del Libro de Trujillo que se realiza en estos días, será presentada la novela Confesiones de Tamara Fiol, de Miguel Gutiérrez Correa, publicada en Lima por la editorial Alfaguara. En este libro el consagrado narrador piurano aborda, nos señalan, la etapa de violencia que asoló el Perú en los años 80 y 90 por el flanco de la participación de las mujeres en los sucesos de ese periodo. Hablamos de expectativa porque consideramos que lo que contará al respecto el autor de "El viejo saurio se retira" valdrá su peso, Gutiérrez Correa es uno de los grandes escritores con que cuenta actualmente el Perú.
Por otro lado, nos llega también una noticia que nos alegra mucho. Nos informan que nuestro paisano Alfredo Pita, escritor celendino establecido en París, ha cerrado finalmente una novela que tenía escrita desde hace años y cuyo título provisional era La cólera de Dios. No sabemos si en última instancia Pita lo mantendrá. El libro de nuestro también consagrado escritor abordará igualmente ciertos aspectos de la guerra interna y se referirá, nos dicen, a un sonado suceso de sangre ocurrido en Ayacucho y su región en la década de los 80. El título, de evidente corte religioso, tendría que ver con uno de los personajes principales de la novela, un cierto obispo de Ayacucho que ese tiempo hacia escarnio de los derechos humanos (Jorge Chávez Silva).


jueves, 29 de enero de 2009

LIBRO: Celendín y el Marañón

CELENDÍN EN LA CUENCA DEL MARANÓN
Arqueología y Paisaje
Autor: Tito Zegarra Marín
En setiembre del año pasado, Tito Zegarra Marín publicó su libro Celendín en la cuenca del Marañón. Arqueología y Paisaje (Martínez Compañón Editores. Cajamarca, 2008). Es un volumen de 242 páginas en las que el autor describe con un estilo llano, muy didáctico y por lo tanto asequible, el variado y vasto paisaje natural y los restos arqueológicos preincas e incas desperdigados en nuestra región; lugares y testimonios históricos desconocidos por una gran mayoría de la población celendina y amazonense.
Tito Zegarra nos pone en contacto con un ecosistema y un hábitat donde la flora y fauna configuran una valiosa biodiversidad, que debemos cuidarlos y estar vigilantes –en el caso del territorio celendino- ante inminentes amenazas de contaminación, destrucción, desfiguración y otras nefastas consecuencias: las explotaciones subterráneas (Minas Conga). Hubiese sido pertinente que el autor del libro nos hubiese puesto en alerta de esta situación y sus implicancias.

Un libro que da elementos para reflexionar el futuro.

Un caso parecido sucede al otro lado del Marañón; nos informa el autor: “…el mineral no metálico de feldespato (caolín)… es explotado por la empresa limeña Las Camelias, que provee de este insumo a las fábricas Trébol y Celima,…los camiones cargados de ese material deterioran las carreteras, se impacta el medio ambiente y se abusa de la obra de mano en la extracción del material. Los trabajadores no gozan de ningún derecho ni beneficio social (…) Los pasajeros que pasan por Chacanto (Balsas), visitantes y turistas, observan tales condiciones de trabajo, y también el deterioro ecológico y paisajista del lugar.” (pag. 213 – 214)
Una particularidad relevante del libro es que el autor ha visitado a pie, en acémilas o en improvisados transportes motorizados, personalmente y en equipo cada uno de los lugares referidos (caseríos, villorrios, centros poblados, comarcas), lo que otorga una validez inusitada a los datos e información recogidos.
El prólogo escrito por Manuel Sánchez Aliaga, la glosa de Jorge Izquierdo en la contratapa, la impecable edición, la hermosa carátula y las evocadoras y ricas fotografías de los interiores, merecen una mención meritoria.
Este libro debe ser de interés para los lectores y lectoras de los departamentos vecinos: Cajamarca y Amazonas, cuyos contenidos y la propuesta concluyente contribuye a fortalecer e impulsar el proyectado Circuito Turístico Nororiental del país (Jorge Horna).

Tito Zegarra Marín. El distrito celendino de Sucre es su tierra natal; sus estudios secundarios los hizo en el colegio Coronel Cortegana. En la Universidad Nacional de Cajamarca se licenció como Profesor, después estudió Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y realizó una Maestría en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta.
Ha desempeñado labor docente en colegios secundarios, también es profesor universitario. Ha ocupado jefaturas y direcciones académicas en su alma mater universitaria.
Sus investigaciones y estudios especializados se han concretado en sus libros: La Artesanía del Sombrero en Sucre - Celendín (1987), El Sauco: Sistema Evolutivo de su Propiedad y Producción (1992), Producción lechera y desnutrición escolar en la provincia de Celendín (1996), Cajamarca – Celendín Tras la Ruta de su Regionalización y Desarrollo (2002) y Celendín en la Cuenca del Marañón. Arqueología y Paisaje (2008).


viernes, 23 de enero de 2009

CRÓNICA: Una visión de la ciudad

Nos honra publicar el siguiente artículo de nuestro paisano, el joven estudiante de Ciencias de la Comunicación, Franz Sánchez Cueva. Con un estilo renovado, fresco y alturado, este futuro periodista -ya periodista cívico- nos narra sus impresiones recogidas en el suelo celendino. Ausculta con fino olfato crítico los problemas sociales actuales de nuestra urbe provinciana, y nos llama a la reflexión y compromete a la acción (NdlR).

DONDE TODO ES POSIBLE
Por: Franz Sánchez
Pretendiendo escribir sobre bellos paisajes, vivencias estudiantiles o costumbres de mi pueblo, resolví llenar renglones, aguzar la pluma y plasmar lo que muchos llaman percepción sensorial.
Casi siempre, la ansiedad de retratar realidades, asalta mi humanidad cuando la misma está fuera del terruño. Pero esta vez, es la excepción a la regla, y eché a escribir.
He encontrado en estos días, la mágica idea de un lugar de fantasía, donde los límites entre realidad y ficción han sobrepasado fronteras, convirtiéndose en un país de las maravillas, sin pretender por ello, transformarme en Alicia. No, al menos, eso espero. Sin embargo aquello del mundo del revés, acometió de forma efímera mi corteza cerebral, coqueteándome el título de este artículo.

El caos gobierna la ciudad

La ciudad está tanto como grande, ignorante. Pero sigue siendo bella, salvo que la nostalgia de otros tiempos haya cegado mi criterio estético, mellándolo por completo. El cielo, tan azul y tan edén aunque acá abajo, el suelo, tan purgatorio, tan terrenal.
La maldita urbe se ha expandido sin mesura y a falta de hombres con pantalones sujetos y bien puestos, el caos gobierna. Los peatones circulan por las pistas, como en cadenas humanas, con los ojos tirados a las flechas de tránsito, mientras que las motocicletas convertidas en taxis caminan por las aceras, dando y recibiendo cuanto empellón exista.
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Los comerciantes no venden sus productos dentro del mercado

Las calles aledañas al mercado, apestan, a suciedad, a dejadez. La extraña negación a la denominación de shilicos, degenerada en expresión de insulto ha provocado en los ciudadanos, la búsqueda incansable de raíces extranjeras, casi como una expedición por encontrar el santo grial, especialmente por sangres portuguesas, volviéndose una obsesión que tiene matices delirantes y que afligen. No es raro por ello, pasear por el jirón Río de Janeiro o visitar el Corcovado en San Isidro. Deprimente, cuando buenos shilicos deberían ser recordados por las nuevas generaciones, por lo menos con sus nombres en las calles. Y ni escribir del nombre de los barrios. Punto y aparte.
Los comerciantes no venden sus productos dentro del mercado, sino que lo hacen en los exteriores, exhibiendo una imagen idónea para una figura de Dalí. El comedor popular con su cableado eléctrico, muy a la criolla, hace ojitos a los bomberos. El flamante hospital, de salud general, parece más especializado en salud mental, el bullerío de las personas del campo que ingresan, es inaguantable, mientras en la sala de esperas arman una especie de camping, con ollas y platos en el parket, la risa de las enfermeras, los doctores que prefieren auxiliar en sus clínicas particulares que en el mismo nosocomio y el techo cuarteado que se cae por pedazos, completan la escena.
Los policías no se quejan más por sus miserables sueldos, ahora tienen un próspero vivir, si es que, el término vida, les signifique algo.
Los cárteles del narcotráfico han comprado la mitad de las autoridades. Podría pensarse que la otra mitad dignamente no está en venta. Es cierto, no está en venta. Ya fue comprada por las transnacionales mineras, que ahora quieren pasar desapercibidas.
Como en los mejores Westerns, aquí la vida no vale nada, quien asesina tiene tiempo para despedirse de sus amigos de jardín, de sus vecinos; el tan considerado, y también de sus familiares. Para cuando llegue al autoexilio, la orden de captura ágilmente se hará efectiva.
Ahora, los escueleros se embriagan en las calles. El saludo aquí no existe, lo que sí existe y convive muy a gusto es el ¡salud! Las autoridades judiciales, espero que no todas, arman jaranas imparables en casas arrendadas. La poca gente decente que, todavía existe, se divide en: figurettis, oportunistas y… los indiferentes, que provocan lo que Sartre llamó “La Náusea”.
Las autoridades de distritos han abierto sucursales en la ciudad y los de la ciudad, sucursal en Cajamarca, donde es bueno refrescarse de las tantas… atareadas funciones con unas cuantas cervecitas, pero de esas que saben a lentejuelas e hilo dental.
Los medios de comunicación, si no están ocupados en rivalidades, que pecan en mucho de estúpidas, están limosneando migajas de publicidad, que huelen a cianuro.
Por lo demás, es una ciudad hermosa, recomendable para vivir…en paz. La fórmula es: Portarse bien, sino papa lindo castiga, ir a misa los domingos con una cajetilla de cigarrillos “River” bajo el brazo y si es posible un leve acento hispano.
Tener instintos masoquistas y soportar los chismes de los vecinos, sacar calculadora y sumar a esto, la envidia de falsos paisanos, venidos de no sé donde, que verán en tu progreso, su desdicha.
No meterse con nadie, ni con nada, pero tampoco desaprovechar la oportunidad para “franelear” a quienes con su cargo, deberían servirnos sin tanto espectáculo.
Y sobre todo, no hacerse uno mismo la pregunta: ¿En qué momento nos jodimos?
Después de todo, lo mencionado serían atributos de un buen ciudadano. Acuérdese que estamos en el lugar donde todo, todo es posible. ¿O no?


martes, 20 de enero de 2009

LIBROS: Elmer Chávez Silva

MEMORIAS DEL CORAZÓN
Anecdotario celendino
El libro Memorias del corazón. Anecdotario celendino (Ediciones Libro Amigo. Lima, 2007) fue presentado el 17 de agosto del mismo año en la Asociación celendina de Lima. Su autor: Elmer Nicolás Chávez Silva, médico ginecólogo, Doctor en Medicina, nació en Celendín en 1939. Los comentarios estuvieron a cargo de la docente universitaria Rosa Carrasco Ligarda. Los relatos que conforman este libro están distribuidos en cuatro capítulos: Estampas costumbristas, Crónicas de colegio, Crónicas de la salud y Anecdotario. Todos tienen un referente común, pues se nutren de hechos que se vivieron en la comarca, Celendín. Elmer Chávez ha hecho llegar a nuestra redacción, para darla a conocer, la carta que Jorge Horna le escribió con motivo de la publicación del mencionado libro (NdlR).
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Lima, 5 de setiembre de 2007
Para Elmer Nicolás Chávez Silva
Estimado Elmer:
He considerado necesario dejar constancia por escrito de la dicha que tengo al acoger en mis manos tu libro que ha inundado como un remanso de aguas claras mi espíritu.
Cuánto deseé estar en la presentación de “Memorias del corazón”; circunstancias que te anticipé, frustraron tu digna invitación. Voces amigas me alcanzaron, después, los detalles llenos de emotividad y calidad académica de aquella ceremonia. Sé que asistieron muchísimas de tus amistades, ratificando así que tu alma generosa, tu permanente sencillez y don de gentes, convoca acompañamientos sinceros.
Hay en tu libro referencias a un tiempo y espacio que felizmente alcancé a vivir. Cómo se conmoverán aquellos y aquellas que están poblando tus relatos, pues el recuerdo y la memoria afianzan identidades.
El gran escritor León Tolstoi sostenía que escribir sobre nuestra aldea, es escribir acerca del universo. Me he solazado con la personificación que haces en “Concurso de voladeras en Chacapampa”, cuando dices “…yendo vertiginosa (la voladera, cometa) a refugiarse en los brazos acogedores y siempre abiertos de algún gigantesco eucalipto, que además de cobijarla cordialmente, le brindaba asilo eterno”.
Hermosísima metáfora. En “El dentista de la ciudad”, don Isidoro aparece en su laberíntico taller como el mítico Melquíades en Macondo en “Cien años de soledad” de GGM. Y no podía faltar la ocurrencia genial de Mime (“Mi amigo Mime”), impenitente bohemio e inteligente conversador, personaje ya histórico.
Pero también los lados imprevisibles de la condición humana: la violencia pasional y existencial en “El Tigre Relámpago” y “Duelo a muerte por amor”. O la incoherencia entre lo que ostentaba el cura Espejo y su actitud cotidiana distanciada de la doctrina cristiana, y que prefería ante todo a su mula porque “la montaba” (“La mula del padre Espejo”). La aparente ingenua Eumelia que con un soliloquio perfecto latiguea y sepulta reputaciones superfluas de los poderosos políticos eventuales en “La venganza de Eumelia”.
El Capítulo Crónicas de la salud es un homenaje irrefutable a las “curiosas”, “curiosos” y “parteras” que curaban y ayudaban al prójimo, esperando como retribución una “peseta” o “un Dios solo pague”; y las hazañas profesionales del Dr. Filadelfo que por la tranquilidad de su conciencia desfilaban rostros agradecidos y sonrientes por la vida y la salud devueltas. Esos seres demostraron que la Medicina es ciencia y arte, pero sobre todo humanitarismo.“Doña Prescila y el alfajorsh” que lo leí junto a mi esposa –quien celebró ese relato con una sonrisa y una carcajada oportunas -hace ya algunos años en la revista “Jelij”- es un clásico del humor del hogar.
Estas apreciaciones sólo apuntan a la validez de la totalidad de la obra. Las anécdotas recogidas contribuyen a conocernos y entendernos mejor, lo que algún día nos permitirá alcanzar una sociedad nueva y humanizada. Un mérito más: tu habilidad para introducir en los textos modos idiomáticos propios del lugar que le otorgan propiedad y originalidad a este hermoso fresco que es “Memorias del corazón”.
Elmer, es posible que tu gran memoria recree en un futuro cercano otros relatos, para deleite de nuestra gente.
Un abrazo para ti y los tuyos,

Jorge Horna


viernes, 2 de enero de 2009

POESÍA: Desde Autralia

Enrique Horna Fernández (Oyotún, Lambayeque, 1954). Ingeniero industrial sanmarquino radicado en Australia. Tiene raigambre celendina, su abuelo paterno fue don Neptalí Horna Aguinaga, nacido en Celendín.
A nuestra redacción nos ha enviado sus poemas, que no constituyendo parte de un libro, reflejan la memoria de los instantes primeros de la vida, y feliz para Enrique, porque se deslizaron en comunión con la naturaleza y junto a la mano labriega de sus progenitores.
En los libros “Poetas y narradores” promovido por el Instituto de Cultura Peruana (Miami, Florida-USA) y “Nuestro Oyotún. Primer ensayo de la realidad” (2004) han sido incluidos sus poemas. También en Australia los diarios de habla hispana han publicado sus trabajos poéticos.
De los ocho poemas sueltos que nos ha enviado Enrique Horna, tomamos los que a continuación exponemos (NdR).

“MADRE”
Hoy estoy lejos, muy lejos
de tu nacimiento y muerte;
en un camino que no conozco
donde todo es tan calmo,
en una tierra, que es lejana de tu vientre.
Madre, generosa en la alegría
y tristeza de tu existencia,
si pudieras con tus lágrimas
curar las llagas de los que sufren;
y redimir a los que creen
que la vida es siempre entrega.
Madre, como duele tu ausencia,
tu risa que se quedo en mi cuna;
y tus sueños que se fueron
volviendo añoranzas.
Y extraño tu orgullo de tenerme,
tu risa de niña provinciana;
tu canto de pueblo, tu fe en el amor.
Madre, cuanta humildad se fue contigo
cuanta ingenuidad se volvió viento;
y te fuiste amando unos espacios
que no son color Octubre
ni son el asomo de tu entrega y esperanza.
Madre, mi pequeña, tierna y cariñosa;
siempre serás mi dolor más dolor
mi ausencia más reclamada
y mi nostalgia más cruel,
pero ahí donde se cobijan los amores
siempre te tendré como agua fresca
calmando mis penas y dolores.

Sauce viejo, guardián de camino polvo... (Foto Charro)

“SAUCE VIEJO”
Sauce viejo,sostén de acequia añeja
guardián de camino polvo, eres eternidad
bajo la luz humilde de la luciérnaga
y la luna noche de la inmensidad.
Sauce viejo, que en tus brazos verdes
encuentro la mano siembra de mi viejo
y la sensible sonrisa de una esperanza madre.
Sauce viejo, amigo del tiempo
generoso anfitrión de un encuentro misterio
celebrado con risas amor de verdad.
Sauce viejo, ruta de años
agua y nido, nostálgico canto
de cariños ausentes, de brisas penas
de lágrimas que son fuerza río;
homenajeando un origen
de arena, sol y viento.
Sauce viejo, carita niño
sueño infantil de aventura e imaginación,
mano inocente refrescando la ilusión de los quince.
Sauce viejo, hamaca engreída de campesino
sombra anhelada de recuerdos,
pan que el alma cocina un mediodía caliente;
rato que los hijos del campo lanza sus ansias al cielo.
Sauce viejo, testigo de surco fé,
amador de alforjas semilla,de palana trabajo;
manos callosas que despiden tiernamente
al hijo que va en busca de su sendero.
Sauce viejo, posada de risas y abrazos
celebrando la simple grandeza de las flores
y la alegría de las aves libertad.
Sauce viejo, árbol mío
quisiera que mi alma
se duerma algún día bajo tu follaje.

RECORDANDO A MI PADRE
Te quiero ver esta tarde que mis extraños anhelos se van a juntar
al borde de la acequia y el sauce, donde algunas vez
mis pasos fueron niños y tus palabras eran mi horizonte.
Te quiero ver esta tarde en que el sol del tiempo
me trae tu rostro rojo y tierno y tu mano callosa me sostenía.
Quiero caminar por aquellos senderos que fueron mi infancia y sueño
verte en el campo de la esperanza.
como serán esos amaneceres ya sin ti, sin tu canto galán
y tu orgulloso caballo, cuanto alumbraran las luciérnagas en esas noches
de misterio, de cuentos, de poesía entre el agua y el cerro.
Yo te quiero ver nuevamente entre las tierras del recuerdo
entre silencios que son los claros anuncios de tu paso por la vida
ahí en tu cabaña aferrado a tus cálidos cariños
presintiendo tal vez tu temprana despedida.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

CUENTO: Jorge Díaz Herrera

Siempre me pregunté el por qué de aquello que los perfumes más exóticos vienen en frasco pequeño. Hoy he descubierto que es porque encierran la esencia del perfume, producto tal vez de un sinuoso alambicamiento de alquimistas que permite encontrar el espíritu de cada cosa. Lo mismo sucede con el arte: un caricaturista, por ejemplo, es mejor cuando logra sintetizar en una línea la personalidad del personaje. Pero ¿Cómo sintetizar toda una historia en unas pocas líneas? Nuestro escritor Jorge Díaz Herrera nos da una muestra de ello en este hermoso cuento. En él, el paso del tiempo es un elemento añadido que podemos manejar de la forma que mejor interpretemos. (NdlR)

AL FIN MARIA JUDITH
María Judith pudo haber sido feliz desde el día que se lo propusiese. Los muchachos del barrio hacían lo indecible por ganarse su corazón, mas ella endurecía el rostro y desbarataba con sus desdenes los afanes de todo pretendiente. La puerta de su casa era una primavera. Al fin, María Judith bajó la guardia y salió al aire libre de la calle risueña y dispuesta a conceder. Pero percibió algo extraño: los muchachos eran otros e incluso el devaneo de su cintura se había endurecido y en su caminar arrastraba los pies. Nunca pudo echarse de la boca el sabor a cosa quemada que le provocaba náuseas cada vez que esos grillos endiablados, los muchachos de ahora, la acosaban gritándole Brujilda, empeñados en hacerle en hacerle ver la maldad del tiempo cuando se propone hacer de una rosa fresca una rosa seca

miércoles, 24 de diciembre de 2008

CARTAS: Elogio al poeta

La publicación de mi libro Árbol de atisbos despertó entre mis amigos un entusiasmo fraterno, mi gratitud por ello siempre será perenne.
Cuando Franz Sánchez Cueva, joven estudiante universitario, supo de la publicación me envió una carta. Me atrevo a publicarla por su validez formal, quiero decir, por su calidad como escritura talentosa. (J. Horna)

Lima, lunes 03 de noviembre de 2008

Amigo Jorge:
La felicidad que rebosa mi ser, se esparce entre líneas al saber, amigo, que una publicación suya ve la luz, espero con apetencia acrecentada tener en mis manos un ejemplar.
Auguro que su sensible pluma no caerá abatida por la tibieza de – principalmente- nuestros paisanos. Que por el contrario, muchos seguimos sus trabajos y que lo admiramos, quedaremos complacidos hasta el embeleso con su obra, mas aún siendo esta poética, que es con lo que verdaderamente lo identificamos. Escribo en “nos” porque comparto con muchos la admiración hacia vuestra persona.
No le recomiendo suerte porque de ella viven los que esperan los frutos de la nada. Le deseo éxito, que es de lo que viven los que siembran, cosechan y alforjan. Como usted paisano, como usted amigo. Éxitos.
Su amigo
Franz.

martes, 16 de diciembre de 2008

FOLKLORE: Danzas y pallas

Luis Quiroz Amayo es un profesor de educación primaria que ha dedicado gran parte de su vida a la investigación arqueológica de los vestigios –aún no explorados- de Celendín. Quiroz Amayo tomando como instrumento de estudio la Historia pre hispánica y pre Inca, ha publicado profusamente datos novedosos sobre nuestra provincia (historia, arqueología, geología)
De Reflexiones, cuadernos de Cultura y Crítica No. 2 (Lima, 1992), Publicación del Centro de Estudios Celendinos, extraemos el siguiente artículo:

EL FOLKLORE CELENDINO
Por Luis Daniel Quiroz Amayo
Si analizamos el folklore celendino vamos ha encontrar una manifestaciones poco densas o mixtificadas por el tiempo y el contacto con la cultura peninsular, que en Celendín le dan una fisonomía propia, aun cuando subyazca un patrón cosmogónico andino. Verbigracia, la serpiente que supervive en la danza Guayabina y en la mayor parte de danzas vernaculares de vieja raigambre marañónica.

"Guayabina V", óleo por "Charro"
Si la serpiente como elemento cosmogónico supervive en la danza, también supervive en el cuento y en la mitología andina, en el cuento y el mito celendino. Por ejemplo, en la leyenda de la Pampa de la Culebra (1). Que la yuxtaposición de la cultura ha mixtificado, en determinada medida, la pureza del mito y de la danza marañónica es evidente; los elementos hispánicos son fácilmente identificables en la danza y en el cuento aparece el toro, el sombrero, el escarpín, el caballo y los elementos propios de la catolicidad.
Lo propio, lo autóctono, lo primitivo tiene un profundo y oloroso sabor marañónico. El ritmo de los shilshiles que suelen acompañar nuestra danza típica es secular y onomatopéyico, típicamente marañónico.
La serpiente en cuanto a cosmogonía del Marañón se encuentra en la lítica chavínica, que definitivamente es nuestra, en la cerámica, en la textilería, en la pintura y en la escultura panandina. Bástenos observar la Estela de Raymondi, la Piedra de Muyuk, ceramios marañónicos y chavínicos, tejidos y pictografías mochicas o restos escultóricos para evidenciar tal tesis.
El segundo elemento tipo de nuestro folklore es la personificación del demonio, del shape (2) presente y vigente en la danza de los Shapes del Potrerillo de Sorochuco.
Tal vez en la danza de los shapes contrarios a la danza de Las Pallas, haya más pureza del elemento cosmogónico que personifican. Los shapes aluden al espíritu del mal, la maldad, la fealdad, las tinieblas. Españolizada la danza expresa la impiedad.
Los Shapes de Sorochuco aparecen como representación de la impiedad y danzan y bailan impúdicamente con manifestaciones hostiles a las Pallas de la Virgen Madre Inmaculada. Las Pallas entonan cánticos de alabanza que preconizan la bienaventuranza eterna de María Inmaculada, mientras que los shapes profieren alaridos demoníacos.
La mixtificación es ostensible, Pallas y Shapes que se presentaban antaño en la procesión de la Virgen Inmaculada el 8 de diciembre, ahora se presentan en la fiesta del Patrono del caserío del Fatro-Potrerillo de Sorochuco el 15 de septiembre. La copla que evidencia el contenido manifiesta la permeabilidad del folklore andino a la influencia hispánica:
Shape de la banda
Shape de Sorochuco
Shape, shape, shape.
Existen otros elementos del folklore celendino identificables como cosmogonías de origen marañónico y andino, de las cuales nos ocuparemos en otro artículo, pero dada su persistencia sólo las mencionaremos:
El Auqui o espíritu del cerro, que produce Querencia del Cerro o Mal del Cerro, identificable o congénere con el Mal de Espanto.
En nuestro último viaje a Muyuk hemos identificado una superstición referente a la querencia del cerro, la costumbre de regalar el espíritu de cualquier indeseado a la peña o a la caverna, a los espíritus que moran dentro. Hay brujos especialistas en “sacar la querencia del cerro” o en curar el “mal del cerro”.

Notas:
(1)Ver Alfonso Peláez. Sinchi Huaqui Shawa .
(2)Ver Luis Quiroz Amayo. Estamento liguistico marañonico (inédito).

martes, 9 de diciembre de 2008

LITERATURA: El relato oral

En el imaginario popular abundan leyendas, cuentos, tradiciones, anécdotas no escritas y que circulan de generación en generación para amenizar las conversaciones, para pretender corregir entuertos o a manera de sabias sentencias.
Celendín es un pueblo muy ingenioso para estas narrativas. Actualmente la mayoría de nuestros niños y jóvenes desconocen estos relatos orales, absorbidos por los medios informáticos y alejados del diálogo enriquecedor desde el hogar y la escuela.

Felizmente mentes preocupadas por preservar la oralidad del pueblo han llevado al papel esas manifestaciones, unas veces fieles a la originalidad y otras recreando los textos. Uno de ellos es el celendino Pompeyo Silva.
De la revista “Jelij” No. 3 – Lima, julio 1995, hemos tomado el siguiente texto:


ANÉCDOTA CELENDINA
TÍO DOMINGO “EL TRONCO”
Por Pompeyo Silva
En el año en que nació “Cuevita”, el municipio de Celendín ofreció muy buena gratificación a la persona que trajera de la Pampa Grande, un gran tronco de eucalipto donado por don Juan Chávez Sánchez, para ser utilizado en la construcción del camal. Varios intentaron mover el tronco sin conseguirlo, ya que sus dimensiones eran poco comunes.

¿Cómo trasladar el tronco al camal?

Uno de los concejales visitó a Tío Domingo y le informó de la oferta municipal para el traslado del tronco; luego le preguntó: ¿Qué podemos hacer, Tío Domingo, para trasladar el tronco hasta el camal? Yo lo traigo, contestó el interpelado; pero que me acompañe el municipio en pleno con la bande de músicos; no cobro nada.
El concejal informó al señor alcalde que Tío Domingo ofrece sus servicios en forma ad-honorem. El alcalde citó a todos los concejales para una sesión urgente. Luego dispuso que Pedro “El campanero”, toque el bombo en las cuatro esquinas de la plaza de armas (señal para que se reúnan los músicos); mandó comprar una gruesa de cohetes y algunas botellas de vino marca “El abuelo” para festejar el acontecimiento.
Producida la sesión se planificó la marcha a casa del Tío Domingo para acompañarlo a la Pampa Grande. Formados en columna de a tres marcharon con dirección a Shuitute, lugar donde vivía el oferente. Tocaron la puerta de la casa, salio Tío Domingo con una silla en la zurda, la puso en el centro de la calle y ordenó que los músicos toquen un paso doble; se paró sobre la silla y creyéndose el general Sucre dijo: “¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy pende la suerte del camal”. Después, creyéndose Bolívar, agregó: “Vais a contemplar la obra más grande que el cielo ha encargado a los hombres; yo traeré el tronco para el camal”. Todos prorrumpieron en vivas y hurras a Tío Domingo e iniciaron el desfile a la Pampa Grande, con el alcalde, el gobernador y el susodicho a la cabeza. Cerraba el desfile la banda de músicos ejecutando dianas, mazurcas y el chumaychillo .
Cuando llegaron al lugar donde estaba el tronco, formaron una gran circunferencia alrededor de la mole, en un silencio sepulcral. Tío Domingo se acercó al tronco, hizo la Señal de la Cruz y luego de hacer ejercicios respiratorios y algunas genuflexiones , se puso en cuclillas y ordenó a los mirones: ¡Álcenme!
Como ninguno se atrevió a obedecer la orden, Tío Domingo se incorporó y dijo: Que conste que no es mi culpa; yo he querido llevar el tronco hasta el camal, siempre que alguien lo ponga en mi espalda. La nutrida concurrencia festejo la ironía e ingenio y haciendo los comentarios de ley regresó a la ciudad; los músicos con los instrumentos bajo el brazo, Pedro “El campanero” con los cohetes sobre el hombro; los ediles lamentando el fracaso; el “Hishanau” se hizo humo con el vino y los curiosos patidifusos con la ocurrencia de Tío Domingo.

jueves, 27 de noviembre de 2008

PRESENTACIÓN: “Arbol de atisbos” en la ACL

El poeta Jorge Horna, miembro de nuestro directorio, y a nuestro juicio uno de los poetas más auténticos de Celendín, presenta el viernes 5 de diciembre su poemario “Arbol de atisbos”. La cita es a las 7H00 pm, en la Asociación Celendina de Lima: Av. Brasil 1580.
Esperamos que, ese viernes, todos los paisanos amantes de la cultura nos pondremos a la sombra de este maravilloso árbol que Jorge ha sembrado con la inspiración que le es propia. Leyendo sus páginas nos ha bañado la alegría de saber que tenemos al juglar que canta nuestras nostalgias primeras y eleva a nuestro pueblo al horizonte de grandeza que tuvo algunas décadas atrás.
Por este conjuro creemos que la cita del viernes 5 es impostergable. Es absolutamente necesario que escuchemos estos versos extraídos de una rica y evocadora creatividad (NdlR):

Otro libro de un celendino, para nuestra mejora y gloria...

Pero hace tiempo
mucho antes que los aromas indomables
de la hierbabuena asomaran con la luz
otro hombre atestiguó la vida de todo un pueblo
mientras chacchaba su arrebato
en la cal y su talego de arbustos
desde la penumbra del árbol labrado por el firmamento.
………….
Si no fuera por todo esto
para qué entonces amanecer esperanzado.

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ASOCIACIÓN CELENDINA DE LIMA
Invitación
El Consejo Directivo de la Asociación Celendina de Lima, invita a Usted a la ceremonia de presentación del libro Árbol de atisbos, del escritor celendino Jorge Horna Chávez.
El acto se realizará el viernes 5 de diciembre a las 7 p.m. en el local institucional de la Asociación, Av. Brasil 1580 Lima.
Agradeceremos su gentil asistencia.

Lima, noviembre de 2008

Programa
1. Bienvenida.
2. Comentario:
Jorge Luis Roncal (Crítico literario)
Jorge Chávez Silva (Artista plástico)
3. Testimonio del autor:
Jorge Horna
4. Palabras del Presidente de la Asociación Celendina:
Dr. Jorge Silva Merino
5. Brindis.

martes, 4 de noviembre de 2008

LIBRO: Un nuevo libro celendino

“ÁRBOL DE ATISBOS”, DE JORGE HORNA
Por Jorge A. Chávez Silva, "Charro"
No soy crítico literario, pero, en mi modesto juicio, Jorge Horna es el poeta más importante de Celendín en la actualidad. Ninguno como él para llevarnos hasta el éxtasis por las cosas sentidas, evocadas, recreadas, resucitadas. Su madurez plena y contundente trasluce en Árbol de atisbos, su último poemario, editado en Ediciones Arteidea.

Los celendinos siguen contribuyendo a la cultura nacional...

Los poemas de Jorge Horna nos hacen señas y nos llaman, como lo haría una mujer amante, llena de promesas maternales. Su eco rebosa de ecos y matices, que nos envían a las quebradas, a las pampas y a las diáfanas calles de nuestra tierra, trasmitiendo, con resonancias anisquechuas y arabicas, viejos gritos y susurros que nos llegan una y otra vez, y en los cuales se reconoce nuestra alma.
Su lírica es cántico del juglar primero, todo en ella suena si no en tono mayor, en tono verdadero. En sus versos se mece y jubila la luz del sol, no la noche No hay disonancias, ni neurosis, ni “flores del mal”. Su creación es espléndida, como las auroras de la serranía. Nos costará trabajo, pero tenemos que adaptar las pupilas de nuestro espíritu a estas cataratas de luz y veremos un mundo sin tragedias, sin amarguras, sin traiciones. ¿Dónde encontrar algo semejante en nuestra lírica? La poesía de Jorge Horna es expresión substantiva y autónoma. No requiere comentarios filosóficos pero podría servir a los filósofos como base de meditación.
El jubiloso movimiento de Árbol de atisbos asciende, cada vez más alto, atraviesa todos los límites: más allá, más allá. Es uno de esos libros que nos lleva a una reflexión terrible: ¿podrá nuestra hambre de belleza saciarse con una sola vida, un solo tiempo? No, el alma exige más.
Gracias, Jorge Horna, hermano en el amor de la tierra, por este rebautismo purificador.
Para corroborar nuestras afirmaciones transcribimos uno de sus poemas más sentidos, inspirado en la figura del padre del poeta, ese viejo amoroso, de andar cansino, cuya estampa era parte del paisaje de la Plaza de Armas del pueblo cuando éste era nuestro.

LIVIANA HEREDAD

A mi padre

Entendí la distancia de tus palabras
una noche cuando en la sala el viejo radio
derramaba aires anteriores a las épocas de la Guardia Vieja,
“la música es la vida”, dijiste
de pared a pared ida y vuelta
apresurado el temple de tus pasos.

Por las madrugadas
tu silbo sorprendía los relojes de los gorriones
a veces en el mapa viajero de tu dolor
oí tu canto leve.

Padre: los pájaros aún trinan
por las Bajeras de Yajén
y tu rengo caminar
está en la urgencia de los arrieros.

Para sobrevivir, caporal fuiste en los cañaverales
Quisieron que azotaras a tu prójimo
En las haciendas costeñas, en la zafra
Y una tarde llegaste a los brazos de mamá
Entristecido, con una bandera de denuncias en los labios.

Los árboles que sembraste para San Miguel Arcángel
en algún ignoto rincón
dando sombra están con la brisa de las tijeras,
aquellos codos y estacas cada primavera
han vuelto a florear en el Mar de la amorosa Magdalena.

Padre:
Aspiré contigo la rebeldía de los musgos
en los tejados heridos
por el trajín y la luna llena de los gatos
descendí a la tierra honda arrullante de tus brazos
con el desvelo y esperanzas de un día nuevo.

Tú, tendero solitario de los justos precios
vendedor de agujas en yesca y copas de ajenjo,
levadura exacta amada por las horneras
espiga de arroz en tu candidez de agua
pavesa que nunca se apagó en las sementeras.

Ahora que he puesto a prueba tus lecciones
tomo el rojo papel de tus credos
y la palidez de tus enredos continentales
para elevar una cometa a la fronda
de tu alma terrenal

domingo, 2 de noviembre de 2008

LIBRO: Una edición histórica

A PROPÓSITO DE “VIDA DE PUEBLO”
Por Jorge A. Chávez Silva, “Charro”
He recibido la grata visita del poeta Jorge Horna en estos días en que el invierno se muestra reticente a retirarse del cielo de Lima, como un toro amorcillado que se resiste a morir. Y digo que es grata su visita porque aparte de inundarnos de poesía con su conversación, siempre trae alguna vieja novedad que nos mueve a pensar que la historia no transcurrió en vano, que tenemos que agradecerle los momentos felices de la vida y que debemos extraer las lecciones que nos impone su transcurrir.
Esta vez la novedad ha sido la edición original de Vida de pueblo de Julio Garrido Malaver, aquel viejo libro de poemas de honda raigambre telúrica, ese que canta al Celendín impoluto, crío inocente, ajeno a los peligros que hoy lo acechan. Aquel que nos lleva a los rincones en donde transcurre el afán cotidiano de las sufridas sombrereras, que nos ramba por las calles más apartadas del barrio de Colpacucho y nos hace beber en los chorros cantarinos de las esquinas.

Una edición histórica, de 1940...

Nos ha permitido tocarlo en su inusual forma rectangular y nos hemos nutrido al contacto de su hoja gruesa, de su carátula sufrida por los embates agotadores del tiempo, de sus versos contundentes y sin embargo tan sencillos, que se diría que es fácil ser poeta.
Una cosa nos ha llamado la atención: el dibujo de la cubierta y la firma del artista: Villanueva, y nos hemos preguntado, intrigados: ¿Se tratará de Juan del Carmen Villanueva, “Bagate”, para más señas? Es posible, dado que en la década de los 30 el pintor estuvo radicando temporalmente en Celendín, retratando a don Augusto G. Gil Velásquez y a sus padres en aquellos cuadros oscuros que nos recuerdan el tenebrismo de Caravaggio o de Zurbarán, y que aún se pueden ver en la Municipalidad, en la Beneficencia Pública y en el Colegio “Coronel Cortegana”. Es posible, repito, que haya existido alguna amistad entre el vate y el pintor, que no tendría nada de raro, porque las almas sensibles de los artistas se conjugan como la piedra y el agua, y el rumor que emiten en conjunto es esencia de arte.
La edición del libro es de 1940. Han transcurrido desde entonces 68 años… ¡Toda una vida! Y sin embargo, sus versos todavía resuman hasta el clima del día en que el poeta los escribió. Este libro es importante porque es una de las primeras obras de un celendino y con él, nuestro pueblo se asomó tímidamente, pero a la vez firmemente, al Parnaso de los pueblos escogidos.

lunes, 27 de octubre de 2008

REVISTA: La celendina INTEGRIDAD

En Espina de Maram estamos rescatando las revistas y periódicos que en diversas épocas contribuyeron a forjar conciencia colectiva en el marco cultural. En esa ruta es imperativo mencionar a Marañón, El Golpe, Trotamundos, Jelij, El Labrador y otras que tienen méritos suficientes. Poco se conoce de la revista Integridad publicada y dirigida por celendinos allá por el año 1926. En Arteidea No. 5-6, revista de cultura, Lima, el año 2002 apareció un artículo con referencia a Integridad. Por razones de edición extraemos sólo algunos párrafos para conocimiento de nuestros lectores (NdlR).

INTELECTUALES DE CELENDÍN, CAJAMARCA
LA GENERACIÓN "INTEGRIDAD"
Por César Aliaga Díaz *
Llamamos “Generación Integridad” al grupo de celendinos que animó el mensuario del mismo nombre editado por el Centro Celendín de Lima, entre 1926 y 1930, en tanto expresaron los rasgos típicos atribuibles a toda generación: coetaneidad entre sus miembros, misma influencia en la formación de su pensamiento y acción colectiva en el mismo espacio histórico.
La influencia libertaria en este grupo de jóvenes celendinos, obreros, comerciantes y estudiantes en su mayoría, se deja notar en el hecho de que reactualizaron el nombre del primer periódico de los fundadores del anarquismo peruano, La Integridad, fundado por Gonzáles Prada, y “El Tunante”, en 1889.

Funerales de David Sánchez Infante (Foto cortesía de Magda Aliaga Bardales).

El más destacado de los integrantes de la Generación, el sorochuquino David Sánchez Infante, tiene una formación libertaria evidente por lo menos en los escritos de esa época. En efecto, es muy fácil encontrar los rasgos del credo anarquista en muchos de sus textos.
De otro lado, el que fue varias veces director de Integridad escribió valientes artículos contra los abusos cometidos por la Guardia Civil. Actitud que le costó una detención y un allanamiento al local del Centro Celendín, el 25 de abril de 1927.
La Generación Integridad siguiendo esta hermosa tradición puso la labor concientizadora como eje de su acción. En el local del Centro Celendín, en la calle Plumeros 332 de Lima, se desarrolló un sinnúmero de conferencias y veladas culturales y se organizó una biblioteca. El periódico mismo fue entendido como un vehículo de cultura, en el cual junto a la expresión de líneas políticas se incorporaron nociones generales de instrucción básica.
Pero el dato más interesante de la influencia del socialismo es la relación de Integridad con Armando Bazán, un intelectual nacido en Celendín y apreciado por sus redactores. Se debió a él, seguramente, que el vocero del Centro Celendín se haya editado en la Imprenta Minerva de Mariátegui.
La coyuntura de la crisis política de los años 30, contribuyó a la definición rápida de muchos de los miembros de Integridad hacia el aprismo.
No obstante, otro miembros, aunque pocos, afiliaron al socialismo: Miguel Montoya Chacón, por ejemplo, aun cuando sea posible incluir en este grupo a quienes formando parte del Apra auroral, fundaron en los años 50 el Apra Rebelde (1), que luego dio lugar a la formación del MIR, como fue el caso de Máximo Velezmoro.
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* César Aliaga Díaz. Celendín, 1964. Abogado, actualmente docente en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cajamarca.
(1) El Apra Rebelde fue fundado a fines de 1959, cuando un grupo de dirigentes juveniles del Apra de Trujillo es expulsado de la reunión del CEN del Apra, en Lima, por reclamar vigorosamente el retorno del partido a sus principios revolucionarios primigenios y el abandono de la vergonzosa "convivencia" con el régimen derechista y "aristocrático" de Manuel Prado. En ese grupo, junto a su líder, Luis de la Puente Uceda, se encontraba otro celendino, Manuel Pita Díaz (NdlR, Espina de Maram).

miércoles, 15 de octubre de 2008

POESÍA: Hallazgo reciente

"LEJANÍAS", DE MARCO SÁNCHEZ ROJAS
Por Jorge Horna
Una grata sorpresa ha sido ubicar el poemario Lejanías (Imprenta Rocarme S.A. Lima, 1972) y a su autor, Marco Antonio Sánchez Rojas (Celendín, 1947). Él actualmente reside en Lima. Ha sido la labor de búsqueda e indagación que nos ha entregado la dicha de un encuentro desbordado de generosidades y posibilidades de retomar el camino hacia pretéritos bríos literarios.
Marco Sánchez fue alumno en la Escuela No. 81 y en el colegio Javier Prado (hoy Coronel Cortegana); es profesor de Lengua y Literatura graduado en la Universidad Nacional de Cajamarca; a los 24 años de edad publicó su poemario Lejanías.
Ejerció sus primeros años profesionales en Tumbes, donde se ligó a los grupos literarios y culturales de esa ciudad. En 1976, en el libro Poemas Inéditos (muestra de poesía tumbesina) editado por la Cooperativa San Nicolás, se incluyeron sus poemas.
En el suplemento Crónica Cultural del diario limeño La Crónica, también fue publicado su poema Padre nuestro, en una antología de la poesía producida en Tumbes.
Las limitaciones económicas personales y la ausencia en nuestro país de una verdadera política cultural, no han permitido que Marco Sánchez haya continuado publicando otros poemarios que él conserva como postergados pero latentes proyectos.
Como trabajador de la educación, convencido de que sólo la lucha arranca reivindicaciones, durante la histórica huelga sindical del año 1979, fue cesado durante un año de su puesto de profesor.
Su inquietud literaria le impulsó a publicar junto a otros colegas del Centro educativo “24 de julio” en Tumbes, un Informativo homónimo, en uno de cuyos números, Marco dio a conocer un estudio analítico con el título de: Javier Heraud, símbolo de la juventud (próximamente lo publicaremos en Espina de Maram).
La poesía de Marco Sánchez Rojas se nutre de los pesares y peripecias de la vida, el dolor de los desposeídos lacera el alma del poeta, pero en un acto de solidaridad cuestiona al sistema opresivo e inhumano que padecemos. Reivindica a la tierra herida por la codicia.
En lontananza los recuerdos y las huellas de la infancia son recogidos y expresados con esperanza y ternura. El poeta aspira a un mundo nuevo, armónico y justo.

Marco Antonio Sánchez Rojas, tercero de los de pie, de derecha a izquierda.

Aquí sus poemas:

A CELENDÍN
Patria de vagabunda cuna
con raras estrellas,
te miro desde mi soledad
nostálgica y sombría,
te miro cautivo
desde la inmemorial distancia.
Celendín,
estás en mi sangre;
me dejaste el alma de tus tardes,
de tus rocas y el corazón.
Mis primeros pies
hollaron tu suelo
y mis primeros sueños
posaron en ti.
Era un niño cuando llegué
a mis amigos de labios tempranos
y mirar ingenuo;
y en los cuartos amorosos
y llenos de abrigo,
la paja olorosa enredó mis pasos
Y en sus manojos dormía.
(…)
Y las mujeres cual gemas
de un cuento de encantos
se han perdido de mi sueño
mientras las madres solas
tejían sombreros.
Así envejecían
sus finas manos
hoy muertas
por el pan y el trigo.

INFANCIA
En el ayer tendidos
lloran los ojos puros
lánguidos y absortos
de la infancia;
queda el húmedo surco
con su fruta olorosa
en mis labios ingenuos,
y en la envejecida rama
mis manos invisibles posan.
Voy hacia el pasado y escucho
los cuentos hermosos
en los novilunios;
las blancas ninfas
y el ladrar del “Choco”
Ya no estaré a tu orilla
bullicioso Haway;
no a tu brisa, no a tus aguas
quedo a solas en la vida.
Lumbay,
mis pies tratan en vano
de ambular tus caminos;
de acariciar los mangos, el mamey
sobre la tierra
¡Oh! tus tardes
perdidas en la sombra
con fervientes plegarias,
inasible Lumbay.

* (Haway y Lumbay, río y fundo agrícola, en las inmediaciones del distrito de Balsas).

OTRO TIEMPO
Ayer he caminado y recordaba
que estuve jugando
con carritos de barro;
jugaba por la heridas de la tierra
que aún no eran hondas.
No sé si estoy cansado,
fue pobre el ayer,
y es mísero el presente.
He caminado
y apenas quedan huellas,
y busco otro suelo
sin espinas contra el tiempo
Voy viendo cuerpos pesados,
crucificadas manos
añorando otros mares.

PADRE NUESTRO
Padre nuestro
¿tú enseñaste a los hombres
la misma jerarquía
de los cielos?
Ahora
dime, tú hombre
tú que no puedes engañarme
¿quién dio a los reyes y tiranos
derechos sobre el hombre?
¿Quién les entregó el patrimonio
de la tierra y el mar?
Y en este instante doloroso de mi vida
Dime, hombre
¿a dónde iré para pedir justicia?
Han matado a mis hermanos
en el antro de las minas
a través de una agonía de cuarenta años,
mataron también a mis hermanos
en la zafra, en las grandes fábricas
y sus hijos heredaron
oprobio, abusos, malos tratos.
¡Ah!
la justicia murió siendo aún niña
por manos de unos jueces
cuyos padres la parieron.
¿A quién alzan sus ojos los desconsolados,
los abandonados,
los enfermos incurables,
si Dios también ha muerto
y el cielo se ha caído
a este infierno de la tierra?
Ni siquiera el bautismo
ha borrado en mis hermanos
el estigma del pecado original:
el ser pobres.

lunes, 6 de octubre de 2008

LIBRO: Garrido Malaver por Santiago Araujo V.

CELENDÍN Y JULIO GARRIDO MALAVER
Por Jorge Horna
Así se titula el libro de Santiago Araujo Velásquez (Celendín, 1928), publicado en Lima el año 2003. Es un volumen de 300 páginas, inclasificable por la diversidad de sus contenidos. En él hay rasgos biográficos del poeta Julio Garrido; facetas de su militancia política en el partido aprista; fragmentos de su producción poética y narrativa y la valoración crítica literaria.
Desde el primer libro publicado por Garrido: Vida de pueblo (1940), pasando por su abundante poesía en otros libros, hasta su laureado poemario La dimensión de la piedra aparecen en sus páginas.

Un homenaje diverso...

En otro capítulo, Santiago Araujo Velásquez. recoge la narrativa que Julio Garrido Malaver también cultivó. Hay textos y fragmentos de los relatos y cuentos: La Guacha, Creo en ti, Elogio a la soledad; y de las novelas: El Frontón y El camino que no llegó.
El libro Celendín y Julio Garrido Malaver nos conduce a la prolífica e importante labor literaria de este escritor, y contribuye al mejor conocimiento de este.
En mi opinión, un aporte novedoso es la información sobre Garrido Malaver político; las crónicas acerca de su militancia nos muestra al hombre de partido, comprometido y leal a los ideales revolucionarios primigenios del APRA. Su actitud autocrítica, crítica y contestataria en el seno mismo de su organización, ante la burocratización, el oportunismo, la mediocridad, los intereses personales y de grupo de ciertas instancias de la dirigencia.
Pero, mejor leamos estos juicios textuales del propio Garrido Malaver que aparecen en el libro de Santiago Araujo Velásquez.
“Hace muchos años -hablo de los apristas verdaderos- condenamos, irrevocablemente, como sistema de Vida, de Gobierno y de Mando, el pago por favores políticos, las coimas, las distinciones, los títulos honoríficos inmerecidos…” (pag. 85)
“Recuerdo, con una incurable dosis de amargura, que siempre tuvimos frente a nosotros a personajes que nos impusieron sus dictados con ácida saliva, faltos de calor fraterno, acérrimos defensores de sus fórmulas y modelos.” (p. 90)
“…se trataba de la envidia, de la cobardía y del temor que corroía a mis acusadores, pensando que yo podía cerrarles el paso, como muchas veces lo hice en defensa del Partido, para que no arribaran a dónde y hasta dónde tenían puestas las miradas de hambrientos de poder y de dinero.” (p. 92)
“¡Apenas levantamos nuestras voces limpias, incontaminadas, originales, transparentes, libres, las condenaron al silencio hiriéndonos en lo más vital y superior… Tampoco he olvidado que la corrupción y cobardía, tanto como las complicidades, fueron y todavía son armas y recursos de dominio de los enemigos del futuro, de los enemigos del Pueblo, enemigos de la libertad y de toda justicia.” (p. 93)
“…siempre estuve distante del Jefe del aprismo, distante de la intimidad partidaria y no por voluntad ni por el dictado de Haya de la Torre, sino porque en los últimos años, más de treinta de batalla,… la maledicencia y la intriga marcaron esa quiebra en mi trayectoria de militante y de dirigente…”. (p. 97)
“Vivo orgulloso de mi pobreza. A nadie le he quitado su pan.” (p. 104)
“Y expresé mi oposición porque Alan nunca había manejado a fondo el partido ni concordado con todas las jerarquías del aprismo.
Y cuando nuestro joven compañero llegó a la Casa de Pizarro, por no conocer a su Partido, buscó apoyo y colaboración en sus amigos personales y en algunos apristas de pálida figuración.” (p. 109)
“Y ante las anomalías que denuncio y muchas otras faltas de honestidad y de respeto al partido y a su historia, yo protesté y, como nadie responsable del Congreso tuvo la honestidad de responderme, decidí usar mi derecho de no concurrencia y, por primera vez, no asistí a un Congreso Nacional partidario”. (p. 111)
Santiago Araujo Velásquez ha complementado su primer libro con otro volumen titulado Julio Garrido Malaver. Rasgos de su vida y obra (Editorial Orus. S.A. Lima, 2006). En próxima ocasión lo comentaré.
Lima, setiembre 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

APUNTES: Celendín y la literatura

MI TIERRA EN LA NARRATIVA NACIONAL
Por Jorge Horna
¿Qué poseen Celendín y los hijos de este pueblo para ser motivo recurrente en la novelística y cuentística peruana?
Tal vez hallarán respuesta inmediata quienes han nacido allí y son conscientes de su privilegiada configuración geográfica, su hermoso paisaje natural y cultural (lacerados en los tiempos actuales por la ignorancia y la codicia). Quienes conocen Celendín y/o han labrado amistad íntima con sus habitantes, también tendrán razones para explicar aquella recurrencia.

Celendín aparece en varias páginas de El mundo es ancho y ajeno.

Ciro Alegría es el primer novelista que hace referencias puntuales a los celendinos en sus obras. Este escritor indigenista en su huida por la persecución política (fue militante aprista, después renunció), estuvo de paso por Celendín, donde fue detenido y encarcelado por un corto tiempo, posteriormente trasladado a cárceles de Cajamarca.
En La serpiente de oro (Nascimento, 6ª. edición. Santiago de Chile.1949), consta: “…los togados con los vestidos de dril almidonado que crujen al andar; los celendinos con sus listados ponchos de lana, detenidos ante sus rimeros de percalas, sombreros, y baratijas…” (pág. 35); “Los celendinos extienden en los patios sus atados de mercaderías: colorean percalas, brillan espejuelos y cuchillos, blanquean sombreros. Nada falta” (p. 113).
El la novela El mundo es ancho y ajeno (Empresa Editora El Comercio S.A. Lima, 2005), encontramos: “Los comuneros persiguieron a los gitanos, sin poder encontrar a “Frontino”. Tiempo después, lo rescató mediante muchos trámites uno que fue a Celendín, para comprar sombreros de paja.” (p. 240). “El bandido comprendió inmediatamente la razón de la belleza de la señorita del corredor. Esa mujer marchita, de hermosura en ruinas, hacía presumir una espléndida juventud. Lo extraño resultaba su casamiento con Zenobio. Él no sabía que este la enamoró en Celendín, donde hay mujeres muy hermosas…” (p. 338).
También en la novela Siempre hay caminos de Ciro Alegría, Candelario es un personaje celendino.
Mario Vargas Llosa en su notable novela Conversación en La Catedral, configura a uno de sus personajes como oriundo de Celendín.
Alfredo Bryce Echenique esboza un personaje celendino (la Mama Rosa) en sus dos Antimemorias:
Permiso para vivir (Lima. PEISA, 1993): “…porque los indios no tienen edad y ella no parece india por lo blanca que es, pero vino desde Cajamarca y nació en un pueblo llamado Celendín, de gente muy buena y trabajadora y honrada. La Mama Rosa es muy blanca y como si fuera de la familia. Tiene un dormitorio un poquito mejor que los demás…” (p. 268).
Continúa la mención a la Mama Rosa en las páginas 269 y 271 del mismo libro.
En Permiso para sentir (Lima. PEISA, 2005), Bryce narra: “El periodista y escritor peruano Alfredo Pita me acompañó en un lindo viaje a Cajamarca, con la única finalidad de visitar Celendín, en el norte andino del Perú, donde había nacido Rosa Bazán, la Mama Rosa que me crió…” (…) “A las diez de la noche dejaba de funcionar el motor eléctrico. Celendín se apagaba por completo y, por decirlo de alguna manera, sus hombres de letras y sus intelectuales desaparecían en las tinieblas. Toda una vida así. Toda una vida de encuentros en la plaza de armas, de cervezas conversadas, de escasa o nula animación cultural, pero toda una vida también de bondad, como la del maestro Mime, con quien hice una de esas grandes amistades que parecen eternas.” (…) “He sabido de él. Allá sigue, en Celendín, donde me imagino que el motor de la luz se sigue apagando a las diez en punto de la noche.” (p. 445).
Einar Pereira, cajamarquino, en su novela Celendín, tablero de ajedrez (Lima. Láser Producciones, 2004), recurre a datos históricos de la fundación de Celendín para estructurar el contenido argumental.
Este año se ha publicado la novela Sangre de hermanos (Editorial Planeta. Lima, 2008) de Ignacio López-Merino, en la que uno de sus protagonistas, Eleuterio Gómez “El zarco”, es un celendino hijo de terrateniente, que huye a Lima, de los odios de su familia y se enrola al Ejército para combatir junto al mariscal Cáceres contra las tropas chilenas invasoras.
Como no podía ser de otro modo, los narradores celendinos Alfonso Peláez, Nazario Chávez, Julio Garrido y otros dan cuenta de personajes y ambientes de su terruño.
Alfredo Pita Chávez, en su libro Morituri, hace referencias constantes a Celendín bajo el vocablo histórico "Villamalia", y en el entretejido de sus cuentos surge la atmósfera y espacio telúrico donde él nació y vivió su infancia.

Invocación:
A mis paisanos, amigos, hermanos y hermanas celendinos, que es tiempo de retomar los libros para enterarnos y disfrutar de las maravillas de sus contenidos y, como en los libros referidos en esta nota, descubrir los rasgos que nos caracterizan y nos otorgan identidad, la que debe revertir en el amor a nuestra patria: respeto a su suelo, a su patrimonio histórico, a sus tradiciones y a la convivencia civilizada y Humana (con mayúscula).
Lima, setiembre 2008
jornach@hotmail.com


lunes, 15 de septiembre de 2008

POESIA: Los versos del Búho

Una muestra de la sensibilidad del poeta peruano, al menos en tiempos no muy remotos, era su compromiso con el pueblo, el hacerse cargo de su sufrimiento y denunciar al mundo su triste situación. Los versos así concebidos son un latigazo a la conciencia y nos mueven a pensar en los tantos desdichados que labran la fortuna de unos pocos. En estos versos, don Pedro García Escalante, "El Buho", denuncia el viejo drama de la explotación, al parecer irremediable, de las humildes sombrereras celendinas (NdlR) .

Entierro de Pedro A. García, "El Búho", en Huacapampa. Foto cortesía de Rubil Escalante.

INDUSTRIA SOMBRERERA
Negociantes regateros,
con los chilpes al bolsillo
cargando su costalillo
van en pos de los sombreros

Los sábados y domingos
en el Huauco y Celendín
gritones como clarín
y al comprar se hacen los “gringos”.

Ven el sombrero y revisan
como si fueran jurado,
después de calificado
ofrecen una pigricia.

Al fino lo llaman grueso
y al grueso lo llaman feo,
de este modo en regateo
el dueño sufre el proceso.

El comprador no es sincero
en este negocio lerdo,
si el vendedor dice ¡pierdo!
dice el comprador ¡no quiero!

Si el comprador vende paja
¡Pobre de la sombrerera!
Le vacían la cartera
no quieren ni oír rebaja.


El expolio de la sombrera celendina continúa. Domingo en La Alameda (foto "Charro").

Llorones para comprar
tiranos para vender:
no se puede comprender
el bien que trae el negocio
La paja se vende cara
el sombrero está barato;
¿El donde se encierra el gato
de este negocio así raro?

¡Pobre industria celendina
paga el precio y conducción
de aquesta materia prima
que viene desde el Orión!

Y es más pobre el sombrerero:
seis días a la semana
teje y mas teje el limero
y es piltrafa lo que gana.

El comprador luego apunta
con su clave “peruanito”
y al remozar el bultito,
no pone la marca justa.

Regateros y engañados
discuten el negocio
por que no hay precio forzado,
ni tarifa registrada.

Más y más la tarifa cara
por el precio y conducción
el sombrero se azhara
por la vida y construcción.

Manda lejos los sombreros
los regatones pequeños
y a otros ricos venteros
que están en pueblos sureños.

Estos le dan porcentaje
sobre facturas que mandan
más, a la mano de obraje,
por ganar, muy mal le pagan.

Porque comprando barato
y cargando a la factura
¡Los patrones son “el gato”
que vive con holgura!

viernes, 12 de septiembre de 2008

POESIA: Marcial Silva Pinedo, "Osmandias"

Marcial Silva Pinedo, "Osmandias", nació en la ciudad de Celendín, hizo sus estudios primarios en la Escuela Nº 81, bajo la dirección de eminentes maestros como don Manuel Jesús Díaz, Moisés Bazán y Manuel R. Marín. Prosiguió sus estudios en el Colegio San Ramón de Cajamarca y fue alumno fundador del Colegio “Celendín”. Desde muy niño sintió honda afición por la literatura, preferentemente por la poesía sirviéndole de tema los motivos y personajes celendinos. En este hermoso poema de vasta producción nos trae al recuerdo, como una sonaja materna, nuestra niñez bucólica en el empedrado de Celendín (NdlR).

VERSOS DE "OSMANDIAS"
MI RETORNAR SIN PASOS
Cansado,
yazgo sobre mi lecho
como camino viejo
adormilado por el sol
desde el ombligo del día,
del día que a las doce
siempre está boca abajo
mirándonos desde arriba
Como tropel familiar
de animales amigos del hombre,
me cruzan las remembranzas,
subiendo desde los valles,
bajando desde los cerros,
por este camino que soy.
Ellos a retazos me traen,
sobre sus lomos domésticos,
las celendinas comarcas
que huelen a toronjil,
a yerbaluisa y cedrón.
Celendín en una tabla me llega
con sus calles asoleadas,
paralelas y rectilíneas
como lata de panecitos
recién salidos del horno:
con la bulla de sus domingos
como salidas de escuela,
repletos de sombreros tachos,
redondos y cubalibres,
de plantillas enlunecidas,
de copas de cuatro días,
faldas de sábado entero
y orillas dominicales,
en domingo, temprano por la mañana
… más que de paja tejida,
trenza apretada de afanes
de madres, esposas y hermanas.

"Domingo en La feliciana", foto de los años 40. Cortesía de la Sra. Magda Aliaga B.

Celendín,
con todas sus puertas abiertas
a las patrullas de carnaval,
por donde salían contentos
el chisguete forastero,
la coqueta serpentina
y el atrevido almidón
En un relincho me llega
las dos de la tarde pintada,
porque es hora que en el rastrojo
los animales tienen sed.
-“Toma breve tu chocolate.
-me dice la voz de mi madre-
pa’que te vayas a mudar a los animales”.
Abro la puerta de la cocina
en busca de un pan de a cuatro
y una sonaja de cuyes
se sacude en cuyero.
A este reclamo chillón,
mi padre me recomienda:
-“Das, das, hijo, te vas
y de vuelta les traes yerba
del canto del Río Grande”.
Brinco la zanja, paso el portillo y…
allá va la reina color canela
de las fichas de este ajedrez
vestida con los dibujos
que hay entre las entrañas
de las papas clavelinas,
tiene una llamarada
de salud en cada mejilla
y con dos noches estrelladas
en pleno día nos mira…
… aunque no quieran creer,
a los helechos de sus pestañas
le piden sombra esas noches.
¡Oh, Celendín,
con tus tardes y tus mañanas
como ojos zarcos
de enamorada rubia y feliz
que también tiene ojeras
cuando lloran los aguaceros
del invierno que los azota!
Serenas tus noches de luna
donde las horas parece que meditaran
poniendo sus manos juntas
en actitud de rezar…
entonces parece que el tiempo
recién volviera a la calma
como cuando en la carita de un niño
se deshace el gesto de llanto
al empezarse a dormir.