Mostrando entradas con la etiqueta Geografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Geografía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de mayo de 2007

PAISAJE: Alfredo Rocha Zegarra

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas…
Antonio Machado
El artista Alfredo Rocha Zegarra fue un viajero impenitente, y, como dice el verso de Antonio Machado, hizo camino al andar. De su periplo por los pueblos de nuestra provincia rescatamos estos apuntes que hablan de las preocupaciones del artista acerca del destino de nuestros pueblos, de un futuro entendido como la resultante de un pasado, de sus recursos y de su postergación y olvido.
Seguramente que hoy la realidad es otra, pero Alfredo nos demuestra en sus anotaciones que nada pasó desapercibido para él, que entendió perfectamente cual es el papel del artista con respecto a su época y al momento histórico que le tocó vivir.

Plaza e Iglesia de Sorochuco (Apunte de Alfredo Rocha Zegarra)


SOROCHUCO

Por Alfredo Rocha Zegarra
Esta es la ubérrima tierra de Sorochuco, granero de Celendín. Sus gentes son de alta vitalidad para las faenas agrícolas. Ha tenido un pasado de indudable influencia quechua, pues, en la mitad del camino a Celendín existe una pétrea silla real del Inca o trono incaico.
Es la tierra del gran maestro David Sánchez Infante, del dinámico ingeniero Fortunato Marín, del doctor León Villanueva, joven médico que dio honor a Celendín, ganador del premio Bignón Nacional de Medicina con una alta investidura científica. Es la zona preferida de las haciendas cañaveleras de la costa, especialmente Pomalca, para el enganche de peones agrícolas.
Sorochuco sufre un injusto aislamiento, siempre ha tenido trabas para su progreso, su vinculación a la carretera que pasa por la Loma del Indio es una obra de nunca acabar, siendo tan corto el tramo y grandes los beneficios que reportaría a la economía de la región.
Adolece de grave abandono estatal en cuanto a los servicios básicos como la salud. hay un promedio de 15 a 20 niños que mueren al mes debido a infecciones entéricas. No tiene condiciones sanitarias de ninguna especie. Este pueblo sostiene a Celendín y no merece el atraso en que se encuentra. Hace falta crear muchísimas escuelas, pues el analfabetismo es lastimoso.

martes, 3 de abril de 2007

PAISAJE: ALFREDO ROCHA ZEGARRA

Publicamos este artículo por la calidad cívica y artística del autor, quien narra sus percepciones sobre los pueblos de nuestra provincia y como una forma de ver cuanto han cambiado ahora estos pueblos de nuestro Celendín (La redacción).

HUACAPAMPA


Por Alfredo Rocha Zegarra
Escrito en 1954

Bello como una arcadia es este maravilloso pueblecito de Huacapampa, llamado ahora, por la veleidad snobista de un fascista diputado, José Gálvez. Pueblo también de tejedores y de gente muy trabajadora, muchos de ellos negociantes que han viajado mucho. Todos sus habitantes tienen ahora la vocación de salir del pueblo, porque llegado un momento no hay en qué ver el medio o dinero.Hace falta un tecnológico plan de fomento local de riqueza.

Apunte de Alfredo Rocha Zegarra.

En este pueblo vivió gente extraordinariamente bella. Sus mujeres dieron prestigio nacional a la belleza celendina. Aquí hay tipos o fisonomías tan bien proporcionadas que nos dan la impresión de ser gente extranjera. Casi todos ellos son emparentados con las gentes de Celendín y el Huauco.
Las plantas del primer plano son limoneros. Es la placita más perfumada de la provincia aunque la modestia de la iglesia casi habla de la vocación comercial del lugareño. Huacapampeños hay ahora haciendo una portentosa población flotante por todo el Perú.
Huacapampa tiene la añoranza para el celendino del JUEVES DE TORNABODA. Sus lecheras madrugadoras compensan la escasez de las ubres de sus vacas con las aguas de las vertientes o pozos. A Celendín llegan las jarras de leche con bien disimulada cantidad de agua y a veces con unos insectos nadadores que llamamos Escribanos.
No tiene agua, ni desagüe, pero la ciudad es limpia. Adolesce de ausencia de servicios médicos. No tiene luz o alumbrado público. Sus gentes son muy cordiales y acogedores

domingo, 1 de abril de 2007

PAISAJES: PEDRO GARCÍA E., EL BUHO

Una visión mítica que enlaza los orígenes de Huacapampa y, por ende, de Celendín, con nuestra prehistoria y con el presente, con la época en que los reinos de la región combatían con los incas y con nuestra formación política actual, en la pluma siempre exhuberante del viejo maestro Pedro García Escalante, El Búho (La redacción).

HUACAPAMPA

Por Pedro García Escalante, El Búho
Cuando llegó la gran serpiente tricéfala que avanzaba del sur, una de sus cabezas tomó dirección al sinchado de Choctamalca. El sinchi Wallquishaua venció a la falange invasora en Yuquibamba, mientras las otras cabezas vencían al Apu Sinchi Anco Huaraca de Cashamalca en Cuntibamba, Huacraruco y Matara. La suerte estaba echada y Sinchi Wallquishaua, en un rasgo de audacia, al caer la noche, robó a las coris del palacio del Apu Sinchi, siendo perseguido por el feroz Llancar, al mando de uno de los ejércitos del Inca, trabándose mortal combate en las orillas de la laguna Mishacocha.

Vista antigua de la bella Huacapampa

Viéndose vencido Wallquishaua ordenó el retiro de sus fuerzas y por una cueva secreta de la laguna pasaron al otro lado del Atun Mayo (Marañón) dejando despoblado el territorio en donde hoy se ubica la provincia de Celendín, incluyendo el gran Huachinorco (Huacapampa)
En 1533, tras la muerte de Atabaliba, las ñustas y coris del palacio real huyeron a las punas orientales, amparadas por Titu Atauchi y fracciones del ejercito imperial destruido hasta las verdes y floridas pampas del valle de Huachinorco en donde lloraron amargamente la pérdida del imperio de la felicidad. A este lugar Rumiñahui y Titu Atauchi, le llamaron Huaccac Pamba, la llanura del llanto, de donde se deriva el nombre de Huacapampa.
Cuando los españoles y portugueses que poblaban la zona, por sugerencia de Martínez de Compañón compraron del Rey de España la hacienda de este suelo, encontraron pocos indígenas y entre 1660 y 1802 se repobló con familias de origen español y portugués.
Cuando la nueva población se elevó a la categoría de Villa, exceptuada de la jurisdicción de Cajamarca en 1802, Huacapampa fue anexo de Celendín, y en 1862 de Lucmapampa.
Al proclamarse la independencia en 1821, esta jurisdicción tomó la categoría de caserío de Huacapampa, perteneciente a Celendín y, en 1862, al crearse el distrito de Lucmapampa, fue incorporado a éste.
Cuando Celendín fue elevado a la categoría de provincia, siguió dependiendo de Lucmapampa hasta 1887, año en que el presidente Andrés Avelino Cáceres, lo exaltó a la categoría de distrito de la provincia de Celendín, con el nombre de Huacapampa. El distrito conservó su nombre hasta 1940 en que el presidente Manuel Prado le cambió de nombre por distrito de Jose Galvez, con su capital Huacapampa, hasta hoy.

(Escrito de 1952)